Mi hija bebé (17meses) abraza una almohadita o un peluche y se duerme en paz. Yo me quiero abrazar con la misma ansia a la Palabra viva del Señor y que mi alma también esté en paz. Quiero compartir este regalo recién descubierto, una "almohadita anti-tentaciones", para abrazar muy fuerte:
Salmo 93(94) 18
"Cuando me parece que voy a tropezar, tu misericordia, Señor, me sostiene"
otra versión: "Cuando digo vacila mi pie, tu amor, Yavhe, me sostiene".
Es tan difícil describir con palabras la bondad de un Dios que cuando me ve a punto del tropiezo, del traspié, no me sacude, ni me regaña, ni me manda espinas, ni discursos... sino que me sostiene con su misericordia y su amor. Y no es el miedo, ni el rejo... es el amor de Dios lo que sostiene una vida, mi vida y mis pasos, y especialmente en momentos de tentación.
Es que aunque no lo puedo entender, y no encuentro palabras para expresar lo que produce en mí, quería compartirlo.
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