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Elsa Rovea

¿CÓMO PODEMOS SABER SI LOS SACRIFICIOS QUE LE OFRECEMOS A DIOS LE SON AGRADABLES O NO?

Tengo esta "aguja" clavada en mi mente basándome en las ofrendas de Abel y Caín, entiendo que Abel tenía un corazón puro y por eso sus ofrendas eran agradables a Dios, en cambio Caín guardaba resentimiento hacia su hermano, porque Dios no aceptó su ofrenda (Génesis 4,3-5).
Me gustaría oír (o leer mejor dicho), las opiniones de todos. Gracias y bendiciones para todos.

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Respuestas a esta discusión

Examina en tu conciencia.

Acá una reflexión muy buena del predicador del Papa Rainiero Cantalamessa, sobre el tema: Misericordia quiero y no sacrificios.

http://6865.blogcindario.com/2008/06/05642-raniero-cantalamessa-mis...

sábado, 07 de junio de 2008
RANIERO CANTALAMESSA: MISERICORDIA QUIERO Y NO SACRIFICIOS

ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la Liturgia de la Palabra del domingo, 8 de Junio de 2008.



X Domingo del Tiempo Ordinario

Oseas 6,3-6; Romanos 4,18-25; Mateo 9, 9-13



Misericordia quiero y no sacrificios


Hay algo conmovedor en el Evangelio dominical. Mateo no relata algo que Jesús dijo o hizo un día a alguien, sino lo que dijo e hizo personalmente por él. Es una página autobiográfica, la historia del encuentro con Cristo que cambió su vida. "Cuando se iba de allí, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: 'Sígueme'. Él se levantó y le siguió".


El episodio, sin embargo, no se cita en los Evangelios por la importancia personal que revestía para Mateo. El interés se debe a cuanto sigue al momento de la llamada. Mateo quiso ofrecer "un gran banquete en su casa" para despedirse de sus antiguos compañeros de trabajo, "publicanos y pecadores". No podía faltar la reacción de los fariseos y la respuesta de Jesús: "No necesitan médico los que están fuertes sino los que están mal. Id, pues, a aprender qué significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio". ¿Qué significa esta frase del profeta Oseas que repite Jesús? ¿Acaso que es inútil todo sacrificio y mortificación y que basta con amar para que todo vaya bien? Partiendo de este pasaje se puede llegar a rechazar todo el aspecto ascético del cristianismo, como residuo de una mentalidad aflictiva o maniquea, hoy superada.


Ante todo hay que observar un profundo cambio de perspectiva en el paso de Oseas a Cristo. En Oseas, la expresión se refiere al hombre, a lo que Dios quiere de él. Dios quiere del hombre amor y conocimiento, no sacrificios exteriores y holocaustos de animales. En labios de Jesús, la expresión se refiere en cambio a Dios. El amor del que se habla no es el que Dios exige del hombre, sino el que da al hombre. "Misericordia quiero, que no sacrificio" significa: quiero usar misericordia, no condenar. Su equivalente bíblico es la palabra que se lee en Ezequiel: "No quiero la muerte del pecador, sino que se convierta y viva". Dios no quiere "sacrificar" a su criatura, sino salvarla.


Con esta puntualización se entiende mejor también la expresión de Oseas. Dios no quiere el sacrificio "a toda costa", como si disfrutara viéndonos sufrir; no quiere tampoco el sacrificio realizado para alegar derechos y méritos ante Él, o por un malentendido sentido del deber. Quiere en cambio el sacrificio que es requerido por su amor y por la observancia de los mandamientos. "No se vive en amor sin dolor", dice la Imitación de Cristo, y la misma experiencia cotidiana lo confirma. No hay amor sin sacrificio. En este sentido, Pablo nos exhorta a hacer de toda nuestra vida "un sacrificio vivo, santo y agradable a Dios".


Sacrificio y misericordia son ambas cosas buenas, pero pueden hacerse uno y otra perjudiciales si se reparten mal. Son cosas buenas si (como hizo Cristo) se elige el sacrificio para uno y la misericordia para los demás; se vuelven malas si se hace lo contrario y se elige la misericordia para uno y el sacrificio para los demás. Si se es indulgente con uno mismo y riguroso con los demás, dispuestos siempre a excusarnos y a ser despiadados al juzgar a los demás. ¿No tenemos nada que revisar al respecto en nuestra conducta?


No podemos concluir el comentario de la vocación de Mateo sin dedicar un pensamiento afectuoso y agradecido a este evangelista que nos acompaña, con su Evangelio, en el curso de todo este año litúrgico primero. Gracias, Mateo, llamado también Levi. Sin ti, ¡qué pobre sería nuestro conocimiento de Cristo!

[Traducción del original italiano por Marta Lago]

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he leido algunas vidas de SAntos y en general veo como hacía todo (trabajo, cotidianidad) por amor a Dios y aquello que les costaba hacer lo aprovechaban para ofrecerlo también a Dios unido a las llagas de Cristo por la conversión de los pecadores, sus sacrificios también fueron corporales, físico (ayunos, penitencias) pero siempre con un mismo propósito en reparación por los pecados del mundo y la conversión de los pecadores, todos pedían a Dios que les diera almas para salvar, como el Padre Pío que trabajó sin descanso por la conversión de las almas. Cómo saber si agrada a Dios? cuando con con recta intención pienso yo, pero Eso sólo lo juzga Dios no nosotros. Es cierto que a Dios agrada un corazón contrito y humillado, pero he podido experimentar personalmente que cuando uno le ofrece a Dios todo, incluyendo las humillaciones injustas que alguien te infiera, los malos comentarios, etc., las cosas duras para los hombres y que son una oportunidad maravillosa para vencer nuestro orgullo y soberbia, Dios las ve indudablemente y las recibe con amor. Eso si el ingrediente principal es EL AMOR!! ofrecer todo con AMOR!!!

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Por experiencia propia sé que a Dios le agrada que ofrezcamos nuestros sufrimientos por el bien de la Iglesia y de las conversiones. El sufrimiento tiene sentido, sino Dios no habría permitido que Jesús padeciera, pero tiene que ser un sufrimiento silencioso y dócil, no con aspavientos, porque entonces es vanagloria y allí no servimos a Dios, sino a nosotros mismos... Jesús fue el primer bienaventurado y en Calvario llevó a la plenitud las Bienaventuranzas, para indicarnos el camino a seguir, y fue quien más sufrió... Nosotros podremos sufrir, es cierto, pero nunca más que Jesús, pues jamás el discípulo es más que el Maestro. Los santos han soportado los sufrimientos con serenidad, pues saben que sin cruz no hay cielo.

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YO PIENSO Q LAS MEJORES OFRENDAS Q SE LE PUEDE DAR A DIOS SON LAS Q SE DAN DE CORAZON, SIN IMPORTAR NADA EL VALOR DE LA OFRENDA, POR Q ASI MISMO COMO LE PASO A ABEL, DIOS VIO SU CORAZON, LO MISMO PASA EN LA OFRENDA DE LA VIUDA EN DONDE LO DA TODO, TOOD LO Q TENIA..........
ASI MISMO NOSTRSO DEBEMSO OFRENDAR A DIOS CON UN CORAZON LIMPIO, HUMILDE, PURO

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