LA ESCUELA DE MARÌA SANTÌSIMA
INTRODUCCIÓN
EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO
1. Todo lo que es bueno y está en el orden de Dios, es una gracia concedida por el Espíritu Santo para que se comparta y se haga patrimonio de toda la santa Iglesia.
Querido hermano en Cristo Jesús y en María: en el seno de la santa Iglesia hoy estamos siendo invitados a formar parte de la Escuela de María Santísima; mira cómo el Espíritu Santo lo indica a través del Vicario de Cristo en la tierra: “Recorrer con María las escenas del Rosario es como ir a la ‘escuela’ de María para leer a Cristo, para penetrar sus secretos, para entender su mensaje… una escuela, la de María, mucho más eficaz, si se piensa que Ella la ejerce consiguiéndonos abundantes dones del Espíritu Santo y proponiéndonos, al mismo tiempo, el ejemplo de aquella ‘peregrinación de la fe’, en la cual es maestra incomparable” (Juan Pablo II, RVM 14).
Y en otra parte insiste el Espíritu de Dios sobre el camino que debemos tomar en estos tiempos: “Contemplar el Rostro de Cristo, y contemplarlo con María, es el programa que he indicado a la Iglesia en el alba del tercer milenio, invitándola a remar mar adentro en las aguas de la historia con el entusiasmo de la nueva evangelización… Presentando a la Santísima Virgen como Maestra en la contemplación del rostro de Cristo” (Juan Pablo II, EE 6, 53).
Podemos decir que si contemplamos el Rostro de Cristo (que también es el Rostro del Padre y su Espíritu) con María, y si hacemos el Santo Rosario con Ella, por este hecho debemos considerar que estamos en su Escuela. Mas para orar, contemplar y meditar por, con y en María Santísima es necesario estar consagrados a Ella.
2. He aquí querido hermano una breve consagración que podemos hacer poniendo en ella todo nuestro fervor y nuestro ser:
YO SOY TODO VUESTRO
AMOROSÍSIMO DIOS UNO Y TRINO:
VOS SOIS EL PRIMERO QUE SE HA DONADO AL INMACULADO CORAZÓN
DE MARÍA SANTÍSIMA.
OS SUPLICAMOS, OH SEÑOR, SER IGUALMENTE CONSAGRADOS
A VUESTRA AMADA CON Y EN VOS,
DE MANERA TOTAL, COMPLETA Y ABSOLUTA,
ASÍ COMO VOS LE PERTENECÉIS.
PARA PROCLAMAR EN ESPÍRITU Y VERDAD:
¡YO SOY TODO VUESTRO CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA SANTÍSIMA!
AMÉN.
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