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Juan de Jesús y María

LA ESCUELA DE MARÌA SANTÌSIMA

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LA ESCUELA DE MARÌA SANTÌSIMA

Miembros: 137
Última actividad: Hace 2 horas

LA ESCUELA DE MARÌA SANTÌSIMA

INTRODUCCIÓN
EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO

1. Todo lo que es bueno y está en el orden de Dios, es una gracia concedida por el Espíritu Santo para que se comparta y se haga patrimonio de toda la santa Iglesia.

Querido hermano en Cristo Jesús y en María: en el seno de la santa Iglesia hoy estamos siendo invitados a formar parte de la Escuela de María Santísima; mira cómo el Espíritu Santo lo indica a través del Vicario de Cristo en la tierra: “Recorrer con María las escenas del Rosario es como ir a la ‘escuela’ de María para leer a Cristo, para penetrar sus secretos, para entender su mensaje… una escuela, la de María, mucho más eficaz, si se piensa que Ella la ejerce consiguiéndonos abundantes dones del Espíritu Santo y proponiéndonos, al mismo tiempo, el ejemplo de aquella ‘peregrinación de la fe’, en la cual es maestra incomparable” (Juan Pablo II, RVM 14).

Y en otra parte insiste el Espíritu de Dios sobre el camino que debemos tomar en estos tiempos: “Contemplar el Rostro de Cristo, y contemplarlo con María, es el programa que he indicado a la Iglesia en el alba del tercer milenio, invitándola a remar mar adentro en las aguas de la historia con el entusiasmo de la nueva evangelización… Presentando a la Santísima Virgen como Maestra en la contemplación del rostro de Cristo” (Juan Pablo II, EE 6, 53).
Podemos decir que si contemplamos el Rostro de Cristo (que también es el Rostro del Padre y su Espíritu) con María, y si hacemos el Santo Rosario con Ella, por este hecho debemos considerar que estamos en su Escuela. Mas para orar, contemplar y meditar por, con y en María Santísima es necesario estar consagrados a Ella.

2. He aquí querido hermano una breve consagración que podemos hacer poniendo en ella todo nuestro fervor y nuestro ser:

YO SOY TODO VUESTRO

AMOROSÍSIMO DIOS UNO Y TRINO:
VOS SOIS EL PRIMERO QUE SE HA DONADO AL INMACULADO CORAZÓN
DE MARÍA SANTÍSIMA.
OS SUPLICAMOS, OH SEÑOR, SER IGUALMENTE CONSAGRADOS
A VUESTRA AMADA CON Y EN VOS,
DE MANERA TOTAL, COMPLETA Y ABSOLUTA,
ASÍ COMO VOS LE PERTENECÉIS.
PARA PROCLAMAR EN ESPÍRITU Y VERDAD:
¡YO SOY TODO VUESTRO CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA SANTÍSIMA!
AMÉN.

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divina esperanza diaz granados Comentario por divina esperanza diaz granados el agosto 29, 2009 a las 12:28pm
Saludos hermano, le envio mi email: divinaesperanza@hotmail.com
María Cristina Correa Comentario por María Cristina Correa el agosto 28, 2009 a las 6:11pm
Oh INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, refugio de los pecadores, te ruego por los infinitos méritos del SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS y por las gracias que Dios te ha otorgado desde tu Inmaculada Concepción, la gracia de nunca perderme de nuevo. Madre, mantenme siempre a mí, que soy pecador, constantemente empapado de la luz de tu Inmaculado Corazón.

Oh INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, en unión con todos mis hermanos y hermanas alrededor del mundo entero, me consagro libremente a tu Corazón, Inmaculado y Puro. Te ruego aceptes esta consagración personal como un acto de reparación y por la conversión de los pecadores.

¡Oh INMACULADO CORAZÓN DE MARIA, yo te amo! Y espero pacientemente el día en que tu Inmaculado Corazón triunfará.

¡HUMILDEMENTE DEPOSITO MI ALMA BAJO LA LUZ DE TU PUREZA! Inmaculado Corazón de María, sé mi refugio y el camino a la LUZ eterna de JESÚS, NUESTRO DIOS.

AMÉN
♥♥♥

Cesar Armando Garcia Cordova Comentario por Cesar Armando Garcia Cordova el agosto 23, 2009 a las 4:35pm
Muy buenos dias a todos, que Dios Padre Y Maria Santisima este con ustedes, les mando la oracion de la Madre Teresa .
Oracion a nuestra bendita Virgen.
Se recomienda rezar esta plegaria a la Virgen Maria:
Maria, Madre de Jesus y de aqullos que participan
en su misterio sacerdotal, nos acercamos a ti
con la misma actitud del niño que se acerca a su Madre.

Ya no somos niñs, sino adultos que deseamos
con todo nuestro corazon ser los niños de Dio.
Nuestra condicion humana es debil, es por eso
que venimos por su maternal ayuda y asi podremos
sobrellevar nuestras debilidades.
Ora por nosotros para que podamos, en su momento,
ser personas de oracion.
Invocamos tu proteccion para que nos mantengamos
libres de todo pecado.
Invocamos tu amor para que reine y nosotros
podamos ser compasivos y perdonemos.
Te pedimos tu bendicion para que podamos ser como la imagen de tu Hijo bienamado, Nuestro
Señor y Salvador, Jesucristo. Amen.

Que Dios los bendiga a todos, juntamente con su familas y comunidades.
Hunamonos, en oracion por la paz del mundo que tanto nos hace falta.
Que solo unidos y con la gracia de Dios y de Maria santisima y perceverando en su nombre y pondremos nuestro granito de arana.
Que Dios los bendiga.
María Cristina Correa Comentario por María Cristina Correa el agosto 22, 2009 a las 9:26pm
ORACION A LA REINA DEL CIELO (Imprimátur concedido por el Papa San Pío X el 8 de junio de 1908)

Augusta Reina de los Cielos y Señora de los Angeles, a Ti que has recibido de Dios el poder y la misión de aplastar la cabeza de Satanás, pedimos humildemente que envíes legiones celestiales para que, bajo Tus órdenes, persigan a los demonios, los combatan por todas partes, repriman su audacia y los precipiten en los abismos.
Quién como Dios?
!Oh buena y tierna Madre, siempre serás nuestro amor y nuestra esperanza!
!Oh Divina Madre, envía a los Santos Angeles para defenderme, y aleja de mí al cruel enemigo!
Santos Angeles y Arcángeles defendednos y guardadnos.
Amén.
Jorge de Jesús Ochoa Usme Comentario por Jorge de Jesús Ochoa Usme el agosto 22, 2009 a las 6:35pm
Será posible y factible, que Yo, consagre a la vez a cada uno de los miembros de mi familia? cómo también ayudar en la consagración de cada uno de los compañeros catequistas y de comunidad sectorial?
Gracias por vuestras respuestas
manuel Comentario por manuel el agosto 22, 2009 a las 4:32pm
Autor: Benedicto XVI



Queridos hermanos y hermanas:

En la celebración de la solemnidad de la Asunción de la santísima Virgen, y como estamos en el contexto del Año sacerdotal; deseo hablar del nexo entre la Virgen y el sacerdocio. Es un nexo profundamente enraizado en el misterio de la Encarnación. Cuando Dios decidió hacerse hombre en su Hijo, necesitaba el "sí" libre de una criatura suya. Dios no actúa contra nuestra libertad. Y sucede algo realmente extraordinario: Dios se hace dependiente de la libertad, del "sí" de una criatura suya; espera este "sí". San Bernardo de Claraval, en una de sus homilías, explicó de modo dramático este momento decisivo de la historia universal, donde el cielo, la tierra y Dios mismo esperan lo que dirá esta criatura.

El "sí" de María es, por consiguiente, la puerta por la que Dios pudo entrar en el mundo, hacerse hombre. Así María está real y profundamente involucrada en el misterio de la Encarnación, de nuestra salvación. Y la Encarnación, el hacerse hombre del Hijo, desde el inicio estaba orientada al don de sí mismo, a entregarse con mucho amor en la cruz a fin de convertirse en pan para la vida del mundo. De este modo sacrificio, sacerdocio y Encarnación van unidos, y María se encuentra en el centro de este misterio.

Pasemos ahora a la cruz. Jesús, antes de morir, ve a su Madre al pie de la cruz y ve al hijo amado; y este hijo amado ciertamente es una persona, un individuo muy importante; pero es más: es un ejemplo, una prefiguración de todos los discípulos amados, de todas las personas llamadas por el Señor a ser "discípulo amado" y, en consecuencia, de modo particular también de los sacerdotes.

Jesús dice a María: "Madre, ahí tienes a tu hijo" (Jn 19, 26). Es una especie de testamento: encomienda a su Madre al cuidado del hijo, del discípulo. Pero también dice al discípulo: "Ahí tienes a tu madre" (Jn 19, 27). El Evangelio nos dice que desde ese momento san Juan, el hijo predilecto, acogió a la madre María "en su casa". Así dice la traducción italiana, pero el texto griego es mucho más profundo, mucho más rico. Podríamos traducir: acogió a María en lo íntimo de su vida, de su ser, "eis tà ìdia", en la profundidad de su ser.

Acoger a María significa introducirla en el dinamismo de toda la propia existencia -no es algo exterior- y en todo lo que constituye el horizonte del propio apostolado. Me parece que se comprende, por lo tanto, que la peculiar relación de maternidad que existe entre María y los presbíteros es la fuente primaria, el motivo fundamental de la predilección que alberga por cada uno de ellos. De hecho, son dos las razones de la predilección que María siente por ellos: porque se asemejan más a Jesús, amor supremo de su corazón, y porque también ellos, como ella, están comprometidos en la misión de proclamar, testimoniar y dar a Cristo al mundo. Por su identificación y conformación sacramental a Jesús, Hijo de Dios e Hijo de María, todo sacerdote puede y debe sentirse verdaderamente hijo predilecto de esta altísima y humildísima Madre.

El Concilio Vaticano II invita a los sacerdotes a contemplar a María como el modelo perfecto de su propia existencia, invocándola como "Madre del sumo y eterno Sacerdote, Reina de los Apóstoles, Auxilio de los presbíteros en su ministerio". Y los presbíteros -prosigue el Concilio- "han de venerarla y amarla con devoción y culto filial" (cf. Presbyterorum ordinis, 18).

El santo cura de Ars, en quien pensamos de modo particular este año, solía repetir: "Jesucristo, cuando nos dio todo lo que nos podía dar, quiso hacernos herederos de lo más precioso que tenía, es decir, de su santa Madre" (B. Nodet, Il pensiero e l’anima del Curato d’Ars, Turín 1967, p. 305). Esto vale para todo cristiano, para todos nosotros, pero de modo especial para los sacerdotes.

Queridos hermanos y hermanas, oremos para que María haga a todos los sacerdotes, en todos los problemas del mundo de hoy, conformes a la imagen de su Hijo Jesús, dispensadores del tesoro inestimable de su amor de Pastor bueno.
¡María, Madre de los sacerdotes, ruega por nosotros!



Audincia General del miércoles 12 de agosto 2009. Año Sacerdotal y Festividad de la Asunción de la Santísima Virgen
Nancy Lobo Guerrero Chávez Comentario por Nancy Lobo Guerrero Chávez el agosto 22, 2009 a las 8:52am
Virgen Santísima Sagrada María, déjame sentirte cerca en estas horas de dolor, déjame calmar mi llanto en tus santísimos brazos, permite Señora de bondad que me refugie en Ti en estos momentos de angustia, sana las heridas que haya causado en el corazón de mi hijo por la impotencia que siento de no saber como ayudarlo a vencer su enfermedad, sana también las mías y las de mi esposo por todos los momentos de tormenta en nuestro hogar, dame Madre mía la fortaleza que tuviste al pie del calvario para soportar el ver todo el sufrimiento amargo de ú Santísimo Hijo Jesús; ven en mi auxilio Madre, lléname de tu amor y enséñame a ser cada día más como tú, ha guardar silencio y meditar cada cosa en micorazón en lugar de dejarme llevar por la ira y desesperación de no entender a mi hijo; dame las fuerzas necesarias Madre para orar por mi esposo y por mí, para que él salga del desierto en el que se encuentra.
Madre Santísima pongo todo esto en tu Inmaculado Corazón para que lo lleves al Padre y se cumpla su Santísima Voluntad, protégenos y cúbrenos con Tu Santísimo Manto y sigue bendiciendo este grupo y tu hermosa escuela.
Nancy.
EDNA ESTHER ESTEBAN COLON Comentario por EDNA ESTHER ESTEBAN COLON el agosto 22, 2009 a las 8:33am
BENDITA SEA TU PUREZA
Y ETRNAMENTE LO SEA;
PUES TODO EN DIOS SE RECREA,
EN TAN GRANDIOSA BELLEZA.

A TI, CELESTIAL PRINCESA,
VIRGEN SAGRADA MARIA,
TE OFREZCO EN ESTE DIA;
ALMA, VIDA Y CORAZON,
MIRANOS CON COMPACION,
NO NOS DEJES, MADRE MIA.
Y DANOS TU BENDICION,
EN TODAS LAS HORAS DEL DIA.
AMEN.
PLEGARIA A LA SANTISIMA VIRGEN
María Cristina Correa Comentario por María Cristina Correa el agosto 18, 2009 a las 1:32pm

Ser como Ella, la Inmaculada Virgen.

¿Cómo hacerlo? ¿Cómo puedo ser aunque más no sea un poco parecido a Ella? Parece tan difícil, tan inalcanzable, tanta distancia hay entre la Pureza infinita de la Madre de Dios y nuestras debilidades cotidianas.
Y sin embargo, se puede, y justamente ese “se puede” esconde una parte enorme del misterio de la reconciliación de Dios con el hombre. María pudo, y tuvo un origen humano como todos nosotros, más allá de que Dios puso en Su Predilecta un origen Inmaculado que la elevó sobre el resto de la Creación. Pero Ella sigue siendo en su origen tan humana como tú, como yo. María es la felicidad de Dios encarnada, ya que más allá de todos los fracasos que hemos tenido los hombres a lo largo de los siglos en darle felicidad al Creador, Ella es el Santuario que recuerda a todo el Cielo que merecemos la Misericordia de Dios, porque si Ella pudo, otros podremos también.
María fue el Arca de la Nueva Alianza, porque tuvo al Espíritu Santo en Ella desde siempre, y luego acogió al Verbo Encarnado, al que le dio vida como Hombre. María fue la Casa de Dios, el Hogar Perfecto para el mismo Divino Niño. Y así nosotros también tenemos que ser la Casa de Dios: nuestro corazón debe ser el hogar del Espíritu Santo, refugio de Dios, como lo fue María en su tiempo en la tierra.
Y la Virgen también fue y es verdadera Corredentora, porque entregó todo al Padre, entregó a su Hijo Amado, y vivió místicamente lo que Jesús sufrió frente a sus propios ojos. Ninguna Criatura llevó jamás una Cruz más pesada que la de la Crucifixión de su Hijo. Sólo la Cruz de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre supera, y por mucha distancia, el sufrimiento de la Virgen. Y así tenemos que ser nosotros también corredentores, siguiendo el camino que María nos muestra. Tomar nuestra pequeña o gran cruz y seguirla, porque Ella nos lleva a Su Hijo, que nos espera, sabiendo que estamos en las mejores manos.
María es la omnipotencia suplicante, es la oración hecha persona. Ella siempre oró a Dios, con sus pensamientos, sus sentimientos y sus actos. Todo en María fue un canto al Creador. Y ahora más que nunca, en un mundo que parece no darse cuenta del peligro que lo acecha, Ella se nos presenta en muchos lugares para pedirnos oración: “oren hijitos míos, oren por los pecadores”. ¿Cuántas veces escuchamos este pedido?. Seamos como Ella una potencia suplicante, una oración cotidiana, un canto con el corazón abierto e inflamado de amor por Cristo, nuestro amado Jesús.
María al pié de la Cruz, junto al Redentor. Y donde está el Cuerpo del Hijo, está la Madre. Ella nos lleva a la Eucaristía, al Milagro más admirado por los ángeles. ¿Y nosotros no nos damos cuenta de la majestuosidad del Dios de los hombres hecho Pan y Vino entre nosotros?. María nos lleva al Cuerpo y Sangre de Jesús, para que lleguemos como Ella al pie de la Cruz, cada día, en todos los Tabernáculos de la tierra.
María, Reina de la Creación, lleva bajo Tu Manto a todos tus pequeños niños, para que sepamos imitarte como el verdadero modelo que Dios nos legó. Seamos como vos nos querés moldear, seamos dóciles y humildes alumnos de tu maternal escuela. Madre, deja que seamos a vos lo que Dios quiso que sea la naturaleza humana de Jesús: tu fiel reflejo.
María Cristina Correa Comentario por María Cristina Correa el agosto 17, 2009 a las 3:56am
LOS 7 DOLORES DE LA VIRGEN MARIA. ORACIONES Y PROMESAS.

1º Dolor.
La profecía de Simeón en la presentación del Niño Jesús.
Virgen María: por el dolor que sentiste cuando Simeón te anunció que una espada de dolor atravesaría tu alma, por los sufrimientos de Jesús, y ya en cierto modo te manifestó que tu participación en nuestra redención como corredentora sería a base de dolor; te acompañamos en este dolor... Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos hijos tuyos y sepamos imitar tus virtudes.
Dios te salve, María,…

2º Dolor.
La huida a Egipto con Jesús y José.
Virgen María: por el dolor que sentiste cuando tuviste que huir precipitadamente tan lejos, pasando grandes penalidades, sobre todo al ser tu Hijo tan pequeño; al poco de nacer, ya era perseguido de muerte el que precisamente había venido a traernos vida eterna; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos huir siempre de las tentaciones del demonio.
Dios te salve, María,…

3º Dolor.
La pérdida de Jesús.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al perder a tu Hijo; tres días buscándolo angustiada; pensarías qué le habría podido ocurrir en una edad en que todavía dependía de tu cuidado y de San José; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que los jóvenes no se pierdan por malos caminos.
Dios te salve, María,…

4º Dolor.
El encuentro de Jesús con la cruz a cuestas camino del calvario.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver a tu Hijo cargado con la cruz, como cargado con nuestras culpas, llevando el instrumento de su propio suplicio de muerte; Él, que era creador de la vida, aceptó por nosotros sufrir este desprecio tan grande de ser condenado a muerte y precisamente muerte de cruz, después de haber sido azotado como si fuera un malhechor y, siendo verdadero Rey de reyes, coronado de espinas; ni la mejor corona del mundo hubiera sido suficiente para honrarle y ceñírsela en su frente; en cambio, le dieron lo peor del mundo clavándole las espinas en la frente y, aunque le ocasionarían un gran dolor físico, aún mayor sería el dolor espiritual por ser una burla y una humillación tan grande; sufrió y se humilló hasta lo indecible, para levantarnos a nosotros del pecado; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos vasallos de tan gran Rey y sepamos ser humildes como Él lo fue.
Dios te salve, María,…

5º Dolor.
La crucifixión y la agonía de Jesús.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la crueldad de clavar los clavos en las manos y pies de tu amadísimo Hijo, y luego al verle agonizando en la cruz; para darnos vida a nosotros, llevó su pasión hasta la muerte, y éste era el momento cumbre de su pasión; Tú misma también te sentirías morir de dolor en aquel momento; te acompañamos en este dolor. Y, por los méritos del mismo, no permitas que jamás muramos por el pecado y haz que podamos recibir los frutos de la redención.
Dios te salve, María,…

6º Dolor.
La lanzada y el recibir en brazos a Jesús ya muerto.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la lanzada que dieron en el corazón de tu Hijo; sentirías como si la hubieran dado en tu propio corazón; el Corazón Divino, símbolo del gran amor que Jesús tuvo ya no solamente a Ti como Madre, sino también a nosotros por quienes dio la vida; y Tú, que habías tenido en tus brazos a tu Hijo sonriente y lleno de bondad, ahora te lo devolvían muerto, víctima de la maldad de algunos hombres y también víctima de nuestros pecados; te acompañamos en este dolor... Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos amar a Jesús como El nos amo.
Dios te salve, María,…

7º Dolor.
El entierro de Jesús y la soledad de María.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al enterrar a tu Hijo; El, que era creador, dueño y señor de todo el universo, era enterrado en tierra; llevó su humillación hasta el último momento; y aunque Tú supieras que al tercer día resucitaría, el trance de la muerte era real; te quitaron a Jesús por la muerte más injusta que se haya podido dar en todo el mundo en todos los siglos; siendo la suprema inocencia y la bondad infinita, fue torturado y muerto con la muerte más ignominiosa; tan caro pagó nuestro rescate por nuestros pecados; y Tú, Madre nuestra adoptiva y corredentora, le acompañaste en todos sus sufrimientos: y ahora te quedaste sola, llena de aflicción; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, concédenos a cada uno de nosotros la gracia particular que te pedimos…
Dios te salve, Maria,…
Gloria al Padre

La Santísima Virgen María manifestó a Sta. Brígida que concedía siete gracias a quienes diariamente le honrasen considerando sus lágrimas y dolores y rezando siete Avemarías:
• Pondré paz en sus familias.
• Serán iluminados en los Divinos Misterios.
• Los consolaré en sus penas y acompañaré en sus trabajos.
• Les daré cuanto me pidan, con tal que no se oponga a la voluntad adorable de mi Divino Hijo y a la santificación de sus almas.
• Los defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal, y protegeré en todos los instantes de su vida.
• Los asistiré visiblemente en el momento de su muerte; verán el rostro de su Madre.
• He conseguido de mi Divino Hijo que las almas que propaguen esta devoción a mis lágrimas y dolores sean trasladadas de esta vida terrenal a la felicidad eterna directamente, pues serán borrados todos sus pecados.
 

Miembros (136)

Juan de Jesús y María DAVID Jorge de Jesús Ochoa Usme CLAUDIO ligia gonzalez alfredo ramon hernandez Ileana Saulo Medina F. Janeth Contreras B Elsa Rovea teredj. ab Fabiola Luz Pérez José Juan SONIA OLGA INES LOPEZ MENDEZ Nulvis sandra milena cante maldonado Piera Ferrari Jesus Rodriguez Ana Cecilia Ocaña ELVIA HERNANDEZ Nina Rivas Carlos Alberto Purificación JUANA G. MALPICA MALPICA Dionisio Meza Toledo sergio eduardo galvan rojas ELVIA CUERVO Flor Rincón Rodríguez
 
 

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