
No te des nunca por vencido (II)
Mons. Rómulo Emiliani
Nunca te desprecies, nunca te insultes, jamás quieras salir de este mundo sin permiso de El, por lo que no desees la muerte y menos pienses en irte por tu cuenta de manera lenta cultivando una depresión, ya que la misión nuestra es estar aquí hasta la llamada de Dios, buscando en todo honrar y agradar a El y procurar dejar este mundo mejor que como lo encontramos cuando nos mandaron a él. Jamás, jamás te des por vencido.
Cuando te pregunten cómo estás, no digas que estás cansado, dolido, angustiado, rabioso, salvo en ocasiones muy puntuales cuando amerite hablar con alguien y contar tus penas. Más bien di: ' estoy cada día mejor y mejor, luchando, perseverando, creciendo'. Que normalmente digas que vas hacia adelante, que sigues en la batalla, que hay mucho que hacer, que aunque las cosas materiales no sean las mejores, tu alma sigue floreciendo, como un jardín que complace a Dios con el desarrollo de virtudes como la fe, la esperanza, la caridad, la paciencia, la perseverancia, la humildad, la valentía.
Cuida lo que dices y cómo lo dices, porque esto repercute en tu alma. No estés muy cerca de pesimistas y derrotistas, y si debes convivir con ellos, mantén una distancia emocional de sus actitudes y comportamientos. No dejes que su energía negativa te contamine. Y te repito, por la mañanas no amanezcas escuchando de golpe noticias de muertes, accidentes, quiebras económicas, polémicas entre políticos, sino rezando, cantando al Señor. Y si puedes añadir algún ejercicio físico, mejor. Y luego, pasado un tiempo donde preparas tu mente y corazón para el día, infórmate de cómo va el mundo y el país por los medios de comunicación, pero ya lo harás con actitud diferente, con la certeza de que el Señor nunca se dejará vencer y que con Cristo, 'somos más que vencedores'. Debes adquirir una actitud y comportamiento de vencedor, humilde pero valiente, sencillo pero decidido, pacífico pero audaz y emprendedor, sabiendo que con Dios somos invencibles.