La revista cambio, nuevamente abre sus páginas para defender la postura del aborto como algo de conciencia de cada quien, planteándolo como algo muy limpio, muy ascéptico. La periodista y
dueña de ese semanario, María Elvira Samper, escribe una
columna al respecto, la cual me permití comentar y a continuación transcribo lo que le escribí:
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María Elvira: en años pasados me crucé con usted varios correos respecto a este tema del aborto y mis interrogantes de entonces, siguen sin ser abordados en su "ascéptica" opinión respecto a la "interrupción voluntaria del embarazo":
1. El síndrome postaborto, es decir, el dolor emocional y afectivo que sufren las mujeres que abortan, es tan real, que aún algunas clínicas de abortos en USA
ofrecen "terapias" para intentar paliar este dolor.
2. El aborto no es la solución para un embarazo no esperado, pues el dolor de matar a su propio bebé, no le borra el dolor de la violación a la pobre dama que ha sido sometida a ese vejamen por parte de un desgraciado.
3. La ciencia demuestra que sobre el día 17 de gestación, el corazón del bebé ya late: ¿conoce ud, un libro de anatomía que hable de un sólo ser humano cuando hay dos corazones que laten?
4. La misma ciencia de muestra que el ADN de la criatura es diferente al de la mujer en gestación. ¿Conoce usted alguna teoría genética que postule que un ser humano pueda tener dos tipos de ADN?
5. Si el ADN del embrión es humano, ¿cómo se puede pensar que no sea una persona en gestación quien está dentro del vientre de la mujer en gestación? ¿Acaso la medicina alguna vez ha afirmado que dentro del embarazo de la especie humana, en algún momento de las 40 semanas del embarazo hay un proceso de metamorfosis, como para que tengamos la autorización de abortarlo antes de que sea humano?
La invito a que le abra espacio en su revista a campañas que, con resultados concretos, demuestran que la mejor manera de que una mujer no pase por un aborto clandestino, ni uno legal, es enseñándole a la sociedad a vivir una sexualidad desde la afectividad y la dignidad.
Soy católico y me enorgullezco de serlo; y en ese sentido le pregunto: ¿hay dentro de los argumentos que le he presentado, algún elemento de dogma de fe? es que la ciencia misma nos grita que vida es lo que tiene el embrión humano es gestación. Tal vez por eso lastima tanto al corazón femenino el aborto: porque nadie quiere matar, ni mucho menos volver el ataúd del hijo su propio vientre.