SOBRE EL ORDO VIRGINUM
Información sobre el Ordo Virginum (El Orden de las Vírgenes), consagradas según el canon 604 del Código de Derecho Canónico de la Iglesia Católica, en diversas diócesis de Venezuela.
El Ordo Virginum, también es conocido como Ordo Consecrationis Virginum (OCV), el Orden de Vírgenes Consagradas, según el Canon 604 del Código de Derecho Canónico, con su Ritual propio de consagracion, promulgado en 1971. Este es un tipo de vida consagrada que viene desde los principio de la cristiandad (las primeras Vírgenes Consagradas se mencionan en los Hechos de los Apóstoles) y tuvo su mayor auge entre los siglos IV y V de nuestra era cristina. Son las predecesoras de la Vida Monástica y Religiosa tal como las conocemos hoy, antes de que impusiera el uso de hábito religioso y clausura.
Es con la apertura a la renovación convocada por el Concilio Vaticano II, cuando el Ritual correspondiente a la Consagracion de Virgenes es revisado y renovado, retomando también a la admisión, además de las monjas de clausura, de la virgen seglar para la consagracion tal como fue en sus orígenes (Ej. santa Inés, santa Cecilia, etc.) Posterior a la promulgacion del nuevo Ritual, fue referido en el Código de Derecho Canónico (604)* y en el Catecismo Oficial de la Iglesia Catolica**, en la sección referente a la Vida Consagrada.
El pasado mayo del 2008 hubo un encuentro mundial en Roma con el santo padre Benedicto xvi.
*C604 P1 A estas formas de vida consagrada se asemeja el orden de las vírgenes, que, formulando el propósito santo de seguir más de cerca a Cristo, son consagradas a Dios por el Obispo diocesano según el rito litúrgico aprobado, celebran desposorios místicos con Jesucristo, Hijo de Dios, y se entregan al servicio de la Iglesia.
P2 Las vírgenes pueden asociarse, para cumplir su propósito con mayor fidelidad y para realizar, mediante la ayuda mutua, el servicio a la Iglesia congruente con su propio estado.
**Las vírgenes y las viudas consagradas
922 Desde los tiempos apostólicos, vírgenes (Cf. 1 Co 7, 34-36) y viudas cristianas (Cf. Vita consecrata, 7) llamadas por el Señor para consagrarse a El enteramente (cf. 1 Co 7, 34-36) con una libertad mayor de corazón, de cuerpo y de espíritu, han tomado la decisión, aprobada por la Iglesia, de vivir en estado de virginidad o de castidad perpetua "a causa del Reino de los cielos" (Mt 19, 12).
923 "Formulando el propósito santo de seguir más de cerca a Cristo, [las vírgenes] son consagradas a Dios por el Obispo diocesano según el rito litúrgico aprobado, celebran desposorios místicos con Jesucristo, Hijo de Dios, y se entregan al servicio de la Iglesia" (CIC, can. 604, 1). Por medio este rito solemne ("Consecratio virginum", "Consagración de vírgenes"), "la virgen es constituida en persona consagrada" como "signo transcendente del amor de la Iglesia hacia Cristo, imagen escatológica de esta Esposa del Cielo y de la vida futura" (Ordo Cons. Virg., Praenot. 1).
924 "Semejante a otras formas de vida consagrada" (CIC, can. 604), el orden de las vírgenes sitúa a la mujer que vive en el mundo (o a la monja) en el ejercicio de la oración, de la penitencia, del servicio a los hermanos y del trabajo apostólico, según el estado y los carismas respectivos ofrecidos a cada una (OCV., Praenot. 2). Las vírgenes consagradas pueden asociarse para guardar su propósito con mayor fidelidad (CIC, can. 604, 2).