
MARIE POUSSEPIN se sintió y fue INSTRUMENTO DE DIOS para hacer feliz al hombre, al genero humano; pero, no hay duda, se dedicó especialmente a LA MUJER.
La caridad de Marie Poussepin es tan connatural a la persona, que la define por sí misma: LA HERMANA DE LA CARIDAD.
Pero no podemos olvidar la progresión armoniosa de esta nota que la identifica: desde la niña de pies caritativos que corre detrás de su mamá con la sopa para el pobre; y la activa tesorera de la Caridad de San Pedro, en Dourdan; y la caritativa Terciaria Dominica que visita y consuela a los pobres; y la valiente hija y hermana que afronta los reveses familiares; y la creativa innovadora de industria que hace crecer su ciudad natal, hasta la humilde servidora de los pobres que transforma su caridad personal en una caridad "institucionalizada", poniendo su pobreza personal y su trabajo al servicio del amor a los hombres.
La caridad-- dice dos veces en sus reglamentos-debe ser el alma de la comunidad.
En el primer capítulo hace de ella el objetivo primero de la comunidad: la imitación de Jesucristo en su caridad por el Padre y por los hombres.
Si en la humilde convivencia con María Oliver empieza su experiencia fuerte al servicio de la caridad, durante sus largos años de Sainville se deja trabajar por dentro de esa CARIDAD TEOLOGAL profunda, que ha prendido en su alma dominicana y que desborda de sus manos, de sus labios, de su corazón, en todas las formas de la misericordia: enseñanza, alivios, remedios, consuelos, trabajo que asegura el pan de cada día .....
Los que pusieron obstáculo a la aprobación de su OBRA, los que cambiaron en parte la redacción de sus reglamentos, jamás negaron, siempre ratificaron, el mejor y más bien conquistado título, para su familia: HERMANAS DE LA CARIDAD.
En el epitafio de la tumba de Marie Poussepin, leemos:
Aquí reposa la HUMILDE, PIADOSA, CARITATIVA, Marie Poussepin ....
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DESCUBRIENDO A MARÌA
EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÌRITU SANTO.
Ven, alma enamorada de Marìa, y suplicando la gracia del Espìritu Santo, descubramos juntos el Misterio de la Virgen Santìsima:
1. ELLA ES LA ESPOSA DE DIOS TRINO.
Dice la Escritura:
"Porque esposo tuyo es tu Creador, cuyo nombre es El Señor de los ejèrcitos" (Is, 54, 5).
Dice la Tradiciòn y el Real Magisterio:
"La Virgen nùbil se desposa con el Espìritu" (MC 26).
Ella es "la Esposa del Cordero" (CEC 1138).
Examina, oh alma, estas afirmaciones y medìtalas en tu corazòn, y recibiràs tanta luz que te harà amar y admirar màs y màs a tan sublime Reina.
LE DESEO UNA FELIZ NAVIDAD Y UN PROSPERO AÑO NUEVO, QUE EL NIÑO JESUS, LA BENDIGA CON MUCHAS GRACIAS Y BENDICIONES, PARA EL NUEVO AÑO.
Gracias y que Dios y la Virgen la Bendiga...!
Bendiciones, hermana Patricia.
Aurelio. E-mail: lelodiazg@gmailcom
Religiosa, 14 Octubre
Marie (María) Poussepin, Beata
Marie Poussepin, nace el 14 de octubre de 1653 en DOURDAN, población próspera, cercana a Paris, perteneciente a la diócesis de Chartres. Los padres de Marie, Claude Poussepin y Julienne Fourrier, forman un hogar con sólidas convicciones cristianas que transmiten a sus hijos. Marie es la mayor de siete hermanos, todos murieron muy jóvenes, exceptuando el más pequeño, Claude.
La familia Poussepin se dedica, al igual que otras de su misma ciudad, a la fabricación artesanal de medias de seda. La industria familiar es floreciente y cuenta con la colaboración de numerosos aprendices jóvenes que se forman en el oficio.
En 1684, Marie Poussepin lleva la total responsabilidad de este taller, después de la muerte de sus padres. Francia vive en este momento profundas transformaciones sociales y económicas. Como mujer de empresa se adapta bien a estos cambios y sin temor introduce en su fábrica maquinaria nueva, importada de Inglaterra y abandona la seda para tejer con lana. De este modo Marie se convierte en pionera de una industria nueva.
Poco a poco Marie deja la dirección del negocio en manos de su hermano. Será en 1691 cuando Marie Poussepin se desprende de toda responsabilidad empresarial.
Desde muy joven, cuando aun vivía su madre, Marie era miembro activo de la Cofradía de la Caridad establecida en su parroquia. Ahora, liberada de las obligaciones comerciales, se puede dedicar más intensamente a las obras de caridad.
Los últimos años del siglo XVII, no fueron fáciles para estas regiones de Francia, el hambre y las epidemias eran abundantes y aumentaba el número de pobres y enfermos.
Hacia 1692, el P. François Mespolié, dominico, visita Dourdan. De este modo Marie Poussepin conoce la orden dominicana y halla en ella una respuesta a sus deseos de una vida espiritual más intensa. Comprende que es el camino que Dios le señala y decide formar parte de la Tercera Orden de Santo Domingo. Este hecho marcará luego a la Congregación.
A principios de 1696, Marie Poussepin deja la ciudad industrial de Dourdan y se instala en Sainville, un pueblecito muy pobre y necesitado. Desea dedicar toda su atención a los más desfavorecidos, especialmente los niños y los enfermos.
Pronto se le unen un reducido número de jóvenes, carentes de medios de subsistencia, a las que ayuda enseñándoles a vivir cristianamente y a hacer de su vida un servicio para los demás. Nace así la primera comunidad de Hermanas Dominicas, dedicadas al servicio de la caridad. Toman como ejemplo la Virgen María en su Presentación.
A partir del mismo año 1696, Marie Poussepin inicia las gestiones legales necesarias para lograr la aprobación oficial de la Congregación. Los trámites son largos y laboriosos, y no se obtiene hasta l724.
Las constituciones de la Congregación, que ya ha comenzado su expansión por distintas diócesis de Francia, son autorizadas en 1738 por el obispo de Chartres. Este hecho significa el reconocimiento por parte de la Iglesia.
En su último testamento, Marie Poussepin, recomienda a las Hermanas tener un vivo celo por la instrucción de la juventud, el cuidado de los pobres enfermos, el espíritu de pobreza y el amor al trabajo.
En la profundidad de su fe, Marie Poussepin comprende que se acerca a la plenitud, 90 años después de haber iniciado su vida, despojada, libre y serena, se entrega a la oración y al silencio. El Señor viene a buscarla el 24 de enero de l744.
Beatificada el 20 de noviembre de 1994 por Su Santidad Juan Pablo II
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