Nos hemos adentrado en el mes de Octubre, mes que en la Igleisa se dedica a orar por las misiones. Todos podemos ser misioneros haciendo el "OSO" por la misión: Oración, Sacrificio y Ofrenda.
Por el bautismo, todos somos misioneros. Hemos sido enviados por el Padre Dios, en Cristo y por la acción del Espíritu Santo, para ser sus testigos siempre. Dedemos ser cristianos las 24 horas del día, con todos sus minutos y segundos. Para eso hemos de tener un corazón prudente y vigilante pues, todos nuestros actos, sean buenos o malos, dejan huellas, tienen sus consecuencias. De ahí que sea muy sabia la enseñanza de Jesús: "No hagas a nadie lo que no quiereas que te hagan a Ti" (Mt 7,12), "Con la medida con que midas, seras medido".
Tú y yo siempre estamos comunicando, somos lenguaje permanente. Preguntémonos ¿Qué transmitimos? ¿Qué imagen de Dios mostramos? ¿Somos siempre el buen olor de Cristo para los demás, incluyendo los nuestros?, etc.
Hemos de pedirle a Dios con humildad: Señor, hazme tu testigo, tu misionero. Que todo cuanto pueda realizar sea para dar testimonio de ti, para expresarte cuanto te amo... Dile hoy:
"Abreme, oh Jesús, tu sagrado corazón, muéstrame sus encantos; úneme a Él para siempre. Que todas las respiraciones, aun cuando este durmiendo, te sirvan de testimonio de mi amor y te digan sin cesar: Señor te amo, recibe el poco bien que hago. Dame tu gracia para reparar el mal que he hecho, para que te ame en el tiempo y te alabe por toda la eternidad. Amén."
Dios te bendiga hoy y siempre.
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