Orar es un arte, decia el Papa Juan Pablo II. Y es necesario aprenderlo hacer. Jesús nos dijo, cuando estab a en el huerto de Getsemaní: "velen y oren para que no caigan en la tentación". Estas palabras siguen siento actuales. Jesús desvela una realidad: estamos rodeados de la tentación, ella está ahí, esperando que le demos papaya. Ya lo decía San Pedro: "El diablo esta como león rugiente, buscando a quien deborar. Resistidles firmes en la fe".
Ante esta realidad, necesitamos fortalecernos en la oración; es el camino seguro para no claudicar en nuestro camino hacia el cielo. Una oración que debe ser: constante, sincera, confiada y desinteresada. La oración debe fortalecer en mi el espíritu vigilante, la prudencia. Solo si sabemos combatir, si evitamos las ocasiones, no caemos en pecado y por tanto, nos acercamos al cielo.
Los pecados del hombre moderno estan secundados por carecer de prudencia, de vigilancia. Creemos que podemos hacer o mirar todo pues "ya estamos crecidos". Esa es la estrategia del diablo. Vigilancia y oración, medios necesarios para hacerle frente a la tribulación.
San Pablo nos recuerda: "Todo es bueno pero no todo me conviene". Tengamos en cuenta esta advertencia y seamos cautelosos. Dios nos espera y confia en nosotros. Apropiémonos de la salvación, manifestada en Cristo. Seamos herederos de la grandeza del amor de Dios. Cristo ha de ser la razón de nuestra vida. El nos da ejemplo. Nos dice: "Yo he venido hacer la voluntad del Padre".
Dios Padre nos dice: "Ustedes sean santos proque yo el Señor su Dios soy santo" (Lv 19,2). Esa es la meta. No la desperdiciemos quedandonos en la mitad del camino. Por eso, sé vigilante. Con la gracia del Señor y con tu esfuerzo lo puedes logara. Recuerda: "De que le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma".
Cumple los mandamientos y sacramentos. Estós ultimos son solida ayuda en el camino por ir al cielo. Frecuenta la Confesión y la Eucaristía. De una buena confesión hay probabilidades de perfección. Una buena confesión me lleva a combatir el pecado, con el tercer paso: el Propósito de enmienda.
Dios me los bendiga. Hasta pronto. Amigos en Cristo.
Hoy es un día para ser feliz y hacer feliz a los tuyos. No lo desaproveches. Recuerda que cada día es una oportunidad para ganar o perder el cielo, según sean nuestras obras, pensamientos y palabras. Dios te ama y confia en tí ¿y tú?
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